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    Venezuela: este domingo se vota para elegir una Asamblea Constituyente que reescriba su Carta Magna

    La convocatoria ha provocado la división radical entre el Gobierno del presidente Nicolás Maduro y la oposición, que ha intentado bloquear la convocatoria por todos los medios disponibles.

    Venezuela: este domingo se vota para elegir una Asamblea Constituyente que reescriba su Carta Magna

    La asamblea, con 545 escaños, tendrá poder para reescribir la Constitución y, lo que parece más importante en el momento actual de crisis política, sustituirá al actual Parlamento, controlado por la oposición.

    La Carta Magna establece también que "los poderes constituidos no podrán en forma alguna impedir las decisiones de la Asamblea Nacional Constituyente". La oposición asegura que esto daría el poder absoluto a una mayoría chavista y a Maduro. El presidente ha amenazado a algunos políticos con ser detenidos en cuanto se constituya la asamblea.

    Venezuela se encuentra sumida en una grave crisis política desde que el del Tribunal Supremo de Justicia intentara asumir los poderes del Parlamento, controlado por la oposición, que calificó este movimiento de "golpe". El Tribunal dio marcha atrás, pero la crisis no se cerró y las posturas se radicalizaron. Ejecutivo y Legislativo están enfrentados, como lo están chavistas y antichavistas. Ambos citan la Constitución como su fuente de legitimidad.

    En la ola de protestas iniciada en abril han muerto 113 personas, tanto chavistas como antichavistas y Policías. Maduro asegura que la elección quiere traer la paz, devolver el poder al pueblo y oponerse al "imperialismo". La oposición, por su parte, asegura que es una farsa para mantener a Maduro en el poder. Sostienen que el Gobierno ha roto el "hilo constitucional" al no reconocer a la Asamblea Nacional e intentar desposeerla de sus atribuciones.

    La oposición ha decidido boicotear la Constituyente y ha intentado paralizar la votación por diversas vías: manifestaciones constantes, con barricadas y cortes de calles; una consulta simbólica; dos huelgas generales e incluso el llamamiento a la desobediencia del Ejército. En el incidente más grave, varios policías partidarios de la oposición dispararon desde un helicóptero contra la sede del Tribunal Supremo.

    Por su parte el Gobierno y sus partidarios han respondido también con manifestaciones. Además, las autoridades han detenido a los magistrados designados por el Parlamento para sustituir a 33 jueces del Tribunal Supremo, y a los que el Ejecutivo no reconoce. Por último, Maduro ha prohibido las manifestaciones durante el fin de semana de las elecciones y ha puesto a varios cuerpos policiales bajo el control del Ejército.

    Desde del exterior, la UE, Canadá, Argentina y varios gobiernos latinoamericanos han pedido a Maduro que no siga adelante con el proceso para no agravar aún más la situación, y busque una salida dialogada. Estados Unidos ha ido más lejos y ha impuesto sanciones económicas a 13 altos cargos venezolanos. La ONU emitió este viernes un comunicado en el que pedía a Maduro que respetara el derecho de manifestación de los venezolanos, a la vez que instaba a la oposición a permitir que las elecciones del domingo se desarrollen de manera pacífica.