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    Tras 60 años volverá a funcionar el puente transbordador de La Boca

    Buscan inaugurarlo en septiembre. Se trata del octavo puente de este estilo que existe en el mundo

    Tras 60 años volverá a funcionar el puente transbordador de La Boca

    El Puente Transbordador Nicolás Avellaneda, uno de los ocho que quedan en pie a nivel mundial e ícono del barrio porteño de La Boca, será reinaugurado a fines de septiembre tras permanecer casi 60 años en desuso.

    “Estamos en la última etapa de esta restructuración, que terminaría a fines de septiembre o principios de octubre, porque estamos sólo a la espera de las lámparas led de funcionamiento independiente para el sistema de iluminación del puente, que no se fabrican en Argentina”, dijo Angélica Caro, inspectora de obra de Vialidad Nacional a cargo del proyecto.

    La especialista explicó que la iniciativa de puesta en valor, que ya lleva más de cuatro años en ejecución, demandó una inversión cercana a los 25 millones de pesos. Gabriel Lorenzo, director ejecutivo de “Fundación x la Boca”, una organización que participó activamente a favor de su permanencia y fue además coautora del “Manual de Interpretación del puente”, que sirvió de base para el proyecto de puesta en valor, explicó a la prensa que la idea es que la “reinauguración se produzca en el marco del “V Congreso Internacional de Puentes Transbordadores”, que se realizará en septiembre en Buenos Aires y al que asistirán alcaldes de las ciudades europeas que cuentan con esos viaductos.

    Lorenzo explicó además que la que dirige y otras organizaciones están trabajando para impulsar la candidatura conjunta de los ocho puentes como Patrimonio Histórico de la Humanidad por la Unesco. “Desde 2012 participamos en los distintos congresos internacionales de puentes transbordadores y en el último nos pusimos de acuerdo en que se iba a buscar que se los declare conjuntamente como Patrimonio de la Humanidad”, detalló.

    Y completó: “La reinauguración del puente implicará revalorizar algo que significó mucho para el barrio, porque permitía la conexión con Avellaneda en tiempos en que el puerto estaba en apogeo y teníamos aquí 30 talleres navales y los cuatro astilleros más importantes”.