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    Tragedia en Punta del Este: Un nene argentino murió al caer de un balcón

    Un nene argentino de tres años murió al caer desde el balcón de una casa, a 8 metros de altura, en el balneario de Mantiales, Punta del Este

    Tragedia en Punta del Este: Un nene argentino murió al caer de un balcón

    Un nene argentino de tres años murió al caer desde el balcón de una casa, a 8 metros de altura, en el balneario de Mantiales, Punta del Este. Al parecer, el pequeño se trepó a un sillón que daba a una ventana y cayó por encima de la baranda desde una altura de aproximadamente ocho metros hacia el pozo del ingreso del estacionamiento.

    Aunque las ventanas de la casa contaban con red de protección, esa justamente no tenía. Según trascendió, la madre estaba con otra mamá y su bebé en el momento de la tragedia.

    El padre había salido minutos antes de la casa y volvió minutos después de la tragedia. Cuando llegó vio cómo todos los vecinos intentaban asistir a su pequeño hijo. "Escuchamos que gritaba una mamá con su bebé pidiendo auxilio. Mi compañera fue rápido para ayudar. Pero cayó del lado de adentro. Un médico que andaba por acá le hizo respiración boca a boca”, cuenta la mucama de un chalet a tres cuadras de la casa.

    Y amplió: “Nunca vino la ambulancia. Lo llevaron los vecinos y la familia. Mi compañera (que es cocinera) lo vio al nene cuando estaba todo ensangrentado”. “Levanté la sangre del niño, a él todo ensangrentado. Estuve en el sanatorio con la familia. Ahora estoy esperando a la jueza y a su equipo de la fiscalía”, dice a Carlín Danubio, el portero del complejo.

    “Se cayó del tercer piso. Tenía un fuerte golpe en la cabeza. Lo vi cuando lo cargaron en una tabla de surf. Y pedían un auto para que lo lleven. Lo llevaron a un hospital cercano y la madre se desmayó”, detalla Antonio Albertengo, un cordobés de 14 años que está de vacaciones en el lugar.

    “Nuestro amigo lo cargó en la tabla”, agrega Marcelo Ramos, también de 14 años, oriundo de Villa María, al igual que Albertengo. Los dos están parando en un complejo vecino. "Suele haber música siempre saliendo de las casas acá, ahora está híper callado todo", grafica Daniel Vique, que habitualmente cuida los coches de la cuadra.

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