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    "La convertibilidad le hacía entender a la gente que también es importante el peso"

    Tras 16 años, el ex ministro de Economía confesó: "Yo nunca fui partidario de salir de la convertibilidad"

    A más de 16 años del lanzamiento del plan de convertibilidad, el exministro de Economía Domingo Cavallo ratificó este miércoles que nunca fue “partidario de salir” de ese esquema de paridad uno a uno entre peso y dólar.

    Consideró que ese mecanismo le hacía “entender a la gente que también es importante el peso” como moneda. “Yo nunca fui partidario de salir de la convertibilidad, si se entiende bien qué es”, defendió el exfuncionario durante una exposición ante miembros del Rotary Club en el hotel Sheraton Libertador porteño.

    Para Cavallo, “lo más importante de 1991 no fue la caja de conversión, eso fue un artificio para que la gente confiara en el peso y lo utilizara”. “Si uno quería operar en dólares lo podía hacer, eso era importante para hacerle entender a la gente que también es importante el peso, porque si al peso no se lo cuidada, nadie lo iba a usar”, explicó. En este sentido, el exjefe de la cartera de Economía durante el gobierno de Carlos Menem aclaró que la divisa norteamericana “no era la mejor moneda para la Argentina” y que “pensaba que podía tener una moneda propia, pero que debía ser una en la cual la gente confiara”.

    De esta manera, defendió el sistema que implementó en 1991 durante su gestión, que se conoció como el “uno a uno” y duró casi once años, hasta la crisis de diciembre del 2001 que derrumbó al gobierno de Fernando de la Rúa. Cavallo sostuvo, además, que “la pesificación de todos los contratos” que estaban expresados en la divisa estadounidense decidida por Eduardo Duhalde significó “la destrucción de toda la base contractual de la economía” y “minó la confianza” en el país.

    “En el '97 la cantidad de dólares que entraban a la Argentina era impresionante porque nosotros habíamos superado la crisis del "Tequila" (en México) con éxito y estaba la crisis en Asia”, destacó. Consideró que ese “era el momento para dejar flotar y salir del cambio fijo”, pero para los “devalúo-maníacos no era conveniente”.

    “Ahí jugaron en contra también los bancos, porque era un fenomenal negocio para ellos hacerse de liquidez y prestárselo a las provincias, ese fue el peor negocio que hizo la Argentina y generó la crisis del 2001”, cuestionó.