El Gobierno incentivará el consumo con el Programa “Más Frutas y Verduras”

La campaña “Más frutas y verduras” sumó la adhesión de 62 entidades. Busca duplicar el consumo interno en corto plazo y promover Buenas Prácticas Agrícolas. La venta de frutas y verduras cayó 35% en el último trimestre.

El Gobierno incentivará el consumo con el Programa “Más Frutas y Verduras”

Alrededor de 62 entidades, entre organismos públicos de distintas provincias, cámaras empresarias, instituciones y empresas, firmaron la adhesión a la campaña lanzada por el Ministerio de Agroindustria para incentivar el consumo de frutas y verduras.

El plan “Más fruta y verduras” se basa en un dato preocupante: según las estimaciones oficiales, en la Argentina la ingesta de frutas y verduras por habitante es “insuficiente” ya que apenas se superan los 200 gramos por persona por día. Resulta un valor bastante inferior a la recomendación de 700 gramos por día (300 gramos de fruta y 400 gramos de verduras) que avala el Ministerio de Salud. Por este motivo, el ministro Luis Miguel Etchevehere buscó darle mayor institucionalidad a las acciones de la campaña y lograr mayor compromiso de parte de los distintos actores, que firmaron una carta de adhesión.

La misma se propone varios pilares entre los que resalta la incorporación al Código Alimentario de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPAs) para frutas y hortalizas (en un plan a dos y tres años respectivamente), que prevé capacitar más de 2000 técnicos de Agricultura Familiar, Senasa e INTA, y a los mismos productores.

Entre los supermercados que ya se comprometieron figuran Jumbo, Walmart y La Anónima.

También se promete capacitaciones a verdulerías, en un primer momento de la Ciudad de Buenos Aires, y la difusión a través de asociaciones de Defensa al Consumidor de información oficial y calendarios de estacionalidad para “llevar conocimiento y concientización” a los consumidores.

Son acciones destinadas a una industria que perdió entre un 35% y 40% de ventas en el último trimestre, y que atraviesa una crisis estructural desde hace varios años. Esta se potenció en los últimos meses: insumos dolarizados (fitosanitarios, fertilizantes, tarifas), impactos de la inflación, y un precio al productor definido en el primer cuatrimestre.

 

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