Buenos Aires
SEGUINOS    

    Clarens: "Daniel Muñoz engañaba a Kirchner con los bolsos con las coimas"

    Ernesto Clarens, el financista K confirmó a la Justicia que el secretario privado de Néstor Kirchner Daniel Muñoz, "engañó" al ex presidente e hizo confeccionar valijas en las que solo entraran 800 mil dólares para quedarse con la diferencia

    Clarens:

    Clarens declaró esta semana durante más de ocho horas ante el fiscal Carlos Stornelli por tercera vez. Era su último intento para que el juez Claudio Bonadio en la causa que investiga una estructura de recaudación de sobornos, lo acepte como "arrepentido". En esta extensa indagatoria reiteró algo que ya había planteado la primera vez: su vínculo personal con Daniel Muñóz.

    En el primer acuerdo de colaboración que firmó con la fiscalía que no logró homologarse, Clarens contó que con Muñoz habían conseguido valijas "donde se podían guardar sólo 800.000 dólares", en contraposición al millón de dólares que "Néstor Kirchner había pedido que entrara en cada valija". Es decir: se quedaban con 200.000 dólares. El juez Bonadio tiene ahora un año para corroborar estos y otros datos que dio Clarens en su confesión. El ex presidente quería valijas en las que entrara un millón de dólares para evitar tener que contar el dinero.

    La diferencia de dinero, era un negocio paralelo, que el financista realizaba con el entonces secretario privado del ex presidente. Parte de ese dinero, se sospecha, era expatriado y otra parte la movían físicamente hacia Uruguay. El financista vinculado a Néstor Kirchner, realizó 91 viajes breves a Uruguay en barcos privados. Llamativamente, eligió trasladarse en embarcaciones a pesar de tener una compañía de taxis aéreos. Uruguay, según la Justicia, es uno de los pasos más utilizados para sacar fondos negros al exterior. En varios de estos viajes, coincidió con Daniel Muñoz y el período en el cual se intensificaron las salidas hacia Uruguay fue después de 2008, cuando Oscar Centeno -ex chofer de Roberto Baratta-, dio mayores especificaciones en los cuadernos sobre el movimiento de fondos ilegales.

    ¿Qué sospecha la Justicia? Que parte del dinero que los ex funcionarios recaudaban y que no era entregada en su totalidad a los Kirchner, se podría haber sacado a otras cuentas en el exterior. Entonces, se podría estar ante un doble circuito de exteriorización de fondos ilegales.

    La historia cuenta con otros elementos: Clarens admitió que con la estructura financiera que él montó, el dinero en pesos que receptaban de las empresas contratistas del Estado, era convertido en dólares y "entregaba a Daniel Muñóz los bolsos con dólares" y que los llevaba a dos direcciones: el departamento de Uruguay y Juncal (de la actual senadora) y a una habitación del Hotel Panamericano.

    En relación a la cadena hotelera, la confesión del financista K se relaciona con la de otro kirchnerista "arrepentido": la de Claudio Uberti. Él contó que Kirchner le pidió que hable con Juan Carlos Relats (entonces dueño del Panamericano) para que se haga cargo del hotel que estaba construyendo Cristina Fernández en El Calafate. Fue más explícito: “Cristina está haciendo una construcción en Los Sauces y necesita plata blanca”. Todo concluyó con Relats alquilando las instalaciones por 105.000 dólares mensuales.

    Entre otros aspectos, Clarens explicó cómo operaba su financiera, puesta disposición de esta "organización criminal" como la definió Bonadio que habría movido 200 millones de dólares. Fue allí, que dio más detalles sobre cómo se utilizaban las financieras en toda la maniobra. El dinero provenía de las empresas de la construcción, del sector energético y del Transporte. Era las coimas que recaudaban los ex integrantes del ministerio que condujo durante doce años, Julio De Vido. Por dichas operaciones, el dueño de Invernes SA cobraba una comisión del 6 al 10% sólo para convertir el dinero recaudado en dólares, y después encubría otro 10% que volcaba a su estructura personal.

    Compartir