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    Brasil: Lula pasó la noche en su ex sindicato y decidió no entregarse a la policía

    El ex mandatario brasileño tiene hasta las 17 para entregarse en Curutiba. De lo contrario, será detenido. Fue condenado a 12 años de prisión por corrupción.

    Brasil: Lula pasó la noche en su ex sindicato y decidió no entregarse a la policía

    El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva tiene decidido no entregarse a la Policía Federal en Curitiba, a la espera de que la justicia penal resuelva el nuevo recurso presentado hoy para evitar su detención, ordenada por el juez Sérgio Moro, quien le dio hasta las 17 para presentarse a cumplir su condena a 12 años de prisión. 

    Voceros de prensa del ex presidente expresaron esta mañana a los medios locales que Lula no irá a Curitiba voluntariamente, y que aguarda el resultado del pedido de habeas corpus que su defensa hizo al Superior Tribunal de Justicia (STJ), máxima instancia penal de Brasil, en el sindicato de los Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, en San Pablo, donde pasó la noche arropado por sus aliados políticos y la militancia.

    El anuncio coincidió con la calma que imperaba en la Superintendencia de la Policía Federal de Paraná, situada en el barrio Santa Cándida, en Curitiba, donde por el momento no hay ningún dispositivo especial de seguridad.

    A las puertas de la sede de la Policía Federal de esta ciudad del sur de Brasil tan solo había a primera hora de la mañana un grupo de medios de comunicación, nacionales e internacionales, y varias personas que ingresan en el local para realizar diversos trámites burocráticos, pero sin presencia de simpatizantes ni en contra ni a favor de Lula.

    "No hay una definición exacta de lo que quieren hacer", señalaron fuentes de la Policía Federal citadas por la agencia de noticias EFE, que confirmaron contactos con la defensa del ex mandatario, quien se encuentra a unos 400 kilómetros de Curitiba. En la prisión de esta ciudad se dispuso una "sala especial" para alojar a Lula, que cuenta con "una cama, una mesa con sillas y un baño" y está aislada del resto de detenidos.

    La sala tiene 15 metros cuadrados, se ubica en el cuarto piso de la sede y fue habilitada para él en virtud de su condición de ex mandatario. La Policía indicó además que el fundador del Partido de los Trabajadores solo podrá recibir visitas los miércoles de sus familiares más próximos, mientras que el resto necesitará una autorización judicial. En esa sede se encuentran 20 detenidos, siete de ellos por el caso Petrobras, el escándalo de corrupción destapado en el seno de la petrolera estatal por el que el juez federal Moro dictó ayer un auto de prisión que da a Lula hasta las 17 para entregarse por una condena de 12 años por corrupción y lavado de dinero.

    Anoche, Lula se recluyó en la sede del sindicato donde inició su carrera política y tan sólo realizó un breve saludo desde una de las ventanas del edificio a centenares de seguidores que pasaron la noche en vela. El ex mandatario está "tranquilo" y con la seguridad de que "los justos" vencerán, dijo uno de sus asesores.

    A primera hora de la mañana se registraron algunas peleas entre manifestantes, y un grupo de personas intentó entrar a la fuerza en el edificio donde se encuentra Lula, llegando a romper una de las puertas. Algunos militantes llegaron incluso a amenazar a la prensa, a la que acusaron de "golpista", pero fueron frenados por otros simpatizantes. Cientos de partidarios de Lula se concentraron por la noche en las puertas del sindicato para denunciar la prisión del ex gobernante.

    Lula, quien lidera con amplia ventaja todas las encuestas de intención de voto en las próximas presidenciales, atribuye su prisión a una "persecución política" que busca apartarlo de la carrera electoral de cara a los comicios del 7 de octubre.  Y reiteró que Moro se ensañó con él y que no iba a parar hasta verlo "al menos un día en la cárcel".

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